Por Ram Charan sabemos que hoy en día la clave de los proyectos y negocios está en la ejecución (por eso temas como productividad y metodologías ágiles están sonando mucho, porque van enfocados hacia como ejecutar mejor, con mayor velocidad, manteniendo la calidad y con un nivel de estrés controlado).

Son innumerables los casos donde un proyecto o iniciativa fracasa en la ejecución y no en la estrategia, un ejemplo muy sonado fue el caso de la implementación del Sistema Obama Care (escribiré otro artículo para hablar más sobre este caso específico).

Y tiene sentido, considerando que estrategia es lo que más se enseña en escuelas de negocio, masters, postgrados. La pregunta es: ¿Dónde nos enseñan a ejecutar de manera correcta? Para muchos la respuesta es: “en la cancha”, es decir, uno aprende a ejecutar con la experiencia. En otras palabras, de manera empírica. Personalmente esta respuesta nunca me gustó.

Creo que este es uno de los principales mitos que el mundo de los negocios está tirando abajo. La ejecución tiene sus fenómenos, sus métricas, sus tips, y por ende se puede estudiar, practicar y dominar. En mi caso vengo especializándome en este tema desde hace 8 años.

El problema es que uno siempre parte de una estrategia (así estés haciendo un piloto de dos semanas o un megaproyecto de 3 años). De manera que el primer reto es cómo conectar ese mundo etéreo de la estrategia hacia el mundo terrenal de la ejecución.

Y todo parte de lo bien o mal definido que esté el objetivo o los objetivos que se persiguen. El puente que debería de conectar la estrategia y la ejecución son los objetivos. Pensémoslo bien, uno siempre parte de un sueño, de un propósito, y luego le da forma de manera natural y en muy alto nivel al camino que piensa seguir para conseguirlo. Tanto la visión como el camino son la estrategia y ambos no invitan a la acción (ejecución).

Es en el momento en el que pensamos en objetivos cuando empezamos a tender puentes entre la estrategia y la ejecución. Y cuán bien los definamos impactará de lleno en nuestra probabilidad de éxito para conseguirlo, porque recordemos, el éxito no está en la estrategia, está en la ejecución. 

En muchos casos cuando llego a un nuevo cliente y le pido me defina el objetivo que está persiguiendo y por el cual me ha llamado para que lo ayude, la respuesta que recibo es con un objetivo claro y concreto, pero no conectado con la ejecución. Y ese es el principal problema a atacar en ese momento.

En este artículo compartiré una de las técnicas más simples que tengo para hacerlo. Existen otras más complejas pero todo depende del contexto. La técnica es tan simple que aplica también para los objetivos personales (recordar que muchos de los conceptos y herramientas que uso pueden ser aplicadas a nivel personal, equipo y organizacional).

Lo que te pide esta técnica es que para conectar la estrategia y la ejecución a través de un objetivo debes definir cuatro puntos:

Objetivo Tecnica

  • Definir el objetivo:
  • Puntos de control:
  • Riesgos:
  • Recompensa: